Una hoja en blanco. Reto al que se enfrenta cada semana
laboralmente. Muchas veces sin inspiración, otras directamente sin ganas pero
esta hoja viene con algo de miedo. Menos mal que esta misma mañana ha leído en
un libro que el miedo es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de
hacer lo que tienes que hacer. Pues nada, adelante.
El chico en cuestión lleva una ruta de vida un poco atípica
comparado a su alrededor. Ha tenido una infancia a miles de kilómetros de aquí,
se ha visto forzado a madurar y pensar sobre la vida al dejarlo todo atrás con
solo 14 años y luego ha decidido buscar un camino profesional que le
desaconsejaron en sus alrededores y que algunos no vieron con buenos ojos, pero
aquí está la clave, toda decisión ha sido en búsqueda de la felicidad y para
exprimirle el máximo a la vida, que puede y debe ser maravillosa.
Él siempre dijo que nunca hay que conformarse, los demás le
decían que así le irá mal. Él sabía que no. Él sabía que un día encontraría a
una chica que sería ELLA, que de elegir a cualquier persona del mundo elegiría
a ELLA siempre. No sabía ni cómo ni cuándo pero acabó ocurriendo al toparse con
aquella chica que le hizo sentir todo lo que creía que no se podía sentir.
Entonces llega la gran cuestión, ¿Qué hace uno ante tal
situación? Desnudarse el alma y exponerse da auténtico pavor pero la vida es
para los valientes y no hay mayor castigo que deambular con el ‘y si…’. Él solo
quiere que ELLA sepa que sabe que suena a locura pero son estas cosas las que
nos hacen sentirnos vivos. Que si se lo permite, le hará alcanzar esa felicidad
plena y que está dispuesto a esperarla (y también promete que no es tan ñoño).
Nunca ha creído en las segundas partes de libros pero uno titulado ‘Y dijo sí’
sería la más maravillosa excepción.
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